La última edición del Índice Big Mac ajustado por PIB per cápita calculó que el peso argentino está 19% sobrevaluado frente al dólar. La medición, difundida por la revista británica The Economist, funciona como una señal sobre el nivel actual del tipo de cambio y el debate por el atraso cambiario.

El indicador no establece cuál debería ser el precio exacto del dólar ni anticipa una devaluación de la misma magnitud. Sin embargo, cobra relevancia al compararlo con el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral del Banco Central, que también se encuentra en una zona históricamente baja.

¿Qué mide el Índice Big Mac?

Creado en 1986 por la revista The Economist, el índice busca explicar de manera sencilla la paridad del poder adquisitivo. Para hacerlo compara el precio de una hamburguesa producida y vendida de forma similar en distintos países, cuyo valor reúne costos locales como salarios, alquileres, energía, logística e impuestos.

En julio de 2026, el Big Mac costaba $8.700 en Argentina. Al tipo de cambio utilizado por The Economist, equivalía a 5,91 dólares, mientras que en Estados Unidos tenía un valor de 6,22 dólares. Con la medición tradicional, el peso aparecía subvaluado cerca de 5%.

El resultado cambia cuando el cálculo se ajusta por PIB per cápita para contemplar las diferencias de ingresos entre países. Bajo esa metodología, la hamburguesa debería costar 4,97 dólares en Argentina, pero vale 5,91. De allí surge la estimación de una sobrevaluación del peso del 19%.

Una economía con más dólares, pero sin tranquilidad cambiaria

El análisis destaca que el país atraviesa una situación diferente a otros ciclos de apreciación cambiaria porque dispone de una oferta creciente de divisas provenientes del agro, Vaca Muerta y la minería.

Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones alcanzaron los 49.454 millones de dólares, un 24,4% más que un año antes. Las importaciones sumaron 35.531 millones y la balanza comercial acumuló un superávit de 13.923 millones de dólares.

A pesar de esas condiciones favorables, persisten las expectativas de devaluación. El artículo plantea que el programa económico no consiguió transformar la mayor disponibilidad de dólares en confianza hacia el peso ni en un proceso generalizado de inversión.

En el primer trimestre de 2026, el PIB creció 2,3% interanual y las exportaciones de bienes y servicios avanzaron 9,8%, pero la formación bruta de capital fijo cayó 11,6%. La combinación expone una economía capaz de generar divisas en sectores como energía, minería y agro, aunque con dificultades para extender ese impulso al conjunto de la actividad.

El costo del dólar barato

Un tipo de cambio que sube menos que los precios internos puede contribuir inicialmente a desacelerar la inflación, elevar los salarios medidos en dólares y abaratar viajes y productos importados. El problema aparece cuando los costos locales avanzan más rápido y pierden rentabilidad las empresas que compiten con bienes del exterior.

El impacto no es igual para todos los sectores. Las actividades vinculadas con recursos naturales pueden sostener durante más tiempo un dólar apreciado, mientras que las pymes industriales y los comercios quedan más expuestos a la apertura importadora.

Según el análisis, la expectativa de una futura corrección cambiaria puede crecer a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de 2027. Cuanto más extendida esté la percepción de que el dólar está barato, mayor será el incentivo a buscar cobertura anticipadamente.

Fuente: El Destape