En distintos hospitales públicos de Santa Cruz comenzó a circular con fuerza entre los trabajadores una versión que genera preocupación: el Gobierno Provincial estaría evaluando reducir o eliminar horas extraordinarias dentro del sistema de Salud.
Hasta el momento no existe una comunicación oficial conocida que confirme una eliminación general de las horas extras, por lo que corresponde manejar la información con cautela. Sin embargo, el tema adquiere relevancia porque no se trata solamente de una cuestión administrativa: para numerosos trabajadores, las horas extraordinarias representan una parte importante de sus ingresos mensuales.
El Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial establece expresamente el régimen de horas extraordinarias para el personal de Salud. Se consideran aquellas realizadas por fuera de la carga horaria habitual y pueden alcanzar hasta el 50% mensual de esa jornada, e incluso extenderse hasta el 70% ante determinadas necesidades del servicio, emergencias o situaciones excepcionales, con consentimiento del trabajador.
El valor tampoco es uniforme ni simbólico. Para calcular una hora extraordinaria se toman componentes salariales como el básico, zona y adicionales específicos, se divide por la carga mensual correspondiente —120 o 144 horas— y se adiciona un 10%, de acuerdo con el régimen establecido para el sector.
Por eso, una reducción significativa de estas horas tendría un impacto directo sobre el bolsillo de quienes dependen de ellas para completar sus ingresos. Pero también abre otro interrogante: qué sucedería con el funcionamiento cotidiano de hospitales que necesitan garantizar atención durante las 24 horas, especialmente en localidades donde existen dificultades para completar determinadas especialidades, servicios y guardias.
La discusión no aparece de la nada. El pasado 18 de agosto, la secretaria general de ATSA, Silvia Leiva, denunció públicamente arbitrariedades e inequidades en la distribución de horas extraordinarias y advirtió además sobre faltantes de personal en hospitales del interior provincial.
El escenario salarial tampoco es un dato menor. En julio, el Gobierno Provincial anunció un acuerdo paritario para Salud con una recomposición acumulada del 17,9% y estableció nuevas instancias de discusión durante el segundo semestre. En ese contexto, quitar o restringir un componente que numerosos trabajadores incorporaron de hecho a sus ingresos mensuales podría neutralizar parte de cualquier recomposición conseguida en paritarias.
¿Y los sindicatos?
Es allí donde también aparece una responsabilidad que las organizaciones gremiales no deberían eludir.
Si efectivamente existe dentro del Gobierno una decisión, proyecto o instrucción destinada a reducir las horas extraordinarias, los sindicatos que representan al personal sanitario deberían exigir inmediatamente información oficial y explicarles a los trabajadores qué está ocurriendo.
No alcanza con intervenir cuando el descuento ya aparece reflejado en el recibo de sueldo. La representación sindical supone anticiparse ante una medida que pueda afectar salarios, condiciones laborales o el funcionamiento de los servicios.
Más aún cuando el propio Gobierno anunció que durante la primera semana de septiembre deberá retomarse la discusión del Convenio Colectivo Sectorial. Las horas extraordinarias, su distribución, su necesidad dentro de cada hospital y su peso sobre los ingresos deberían formar parte de esa discusión.
Por ahora hay una versión que recorre los hospitales y trabajadores preocupados. Lo que falta es una respuesta concreta del Ministerio de Salud y una posición clara de las organizaciones sindicales.
Si el Gobierno no tiene previsto recortar las horas extras, debería despejar rápidamente las dudas. Y si existe efectivamente una decisión en ese sentido, deberá explicar cómo piensa sostener los servicios y cuál será el impacto salarial para miles de trabajadores del sistema público de Salud.

