Los jueces de la mayoría automática vidalista Acevedo, Mariani, Contreras, y los otros dos han quedado a cargo de la maniobra de expulsión de los vocales no vidalistas del Tribunal Superior de Justicia.
El gobernador Vidal dio la orden de echarlos de cualquier manera, pero lo que no les dijo a sus vocales es que serían los encargados finales de la expulsión.
Hoy cuando en el ejecutivo espían al Jefe de Gabinete de Ministros y en el legislativo sus diputados no le votan el nombramientos de nuevos jueces, los únicos/últimos que todavía aceptan órdenes son los vocales nombrados contra natura en junio pasado en el Poder Judicial.
Decidieron jubilar a las tres vocales mujeres del Tribunal.
Ante los juicios iniciados por las vocales la justicia les dio la razón en la primera instancia y todo se encamina a que tenga que definir la nueva mayoría y eso los pone ante una disyuntiva de hierro.
Por un lado la posibilidad de tomar finalmente venganza por los ocho meses que estuvieron en el limbo de no saber si asumirían o no (aún cobrando sin trabajar, lo que habría que investigar) pero que los tiene tocados en su amor propio.
Pero por el otro lado está la ley. El prevaricato es el delito que comete un juez cuando produce un fallo contrario a lo que dicen las leyes a sabiendas del delito que está cometiendo y eso no sólo es causal de juicio político, si no también un delito penal.
¿Se animarán a tanto?

